Señor director: Inmigración, reivindicando a nuestros trabajadores

Publicado el 13 abril, 2018 Por Cartas al Director

Partamos por el principio. Es evidente que si Chile resulta tan atractivo para los inmigrantes, es porque hemos alcanzado un nivel de desarrollo muy superior al de sus países de origen. Un nivel de desarrollo que no se puede entender solo como producto de políticas económicas implementadas y/o seguidas por los distintos gobiernos, dado implicaría […]

Partamos por el principio. Es evidente que si Chile resulta tan atractivo para los inmigrantes, es porque hemos alcanzado un nivel de desarrollo muy superior al de sus países de origen. Un nivel de desarrollo que no se puede entender solo como producto de políticas económicas implementadas y/o seguidas por los distintos gobiernos, dado implicaría el desconocer el esfuerzo y sacrificio que para lograr tal desarrollo, han hecho varias generaciones de trabajadores chilenos. Y, ¿a qué viene este comentario?

El punto es que hoy, y ante la “complicidad pasiva” tanto de autoridades como de medios de comunicación, y aún más grave, de las organizaciones sindicales que “representan” a esos mismos trabajadores; sí se está desconociendo tal esfuerzo y sacrificio, porque no es otra la “lectura” que se puede hacer del que -para justificar el ingreso indiscriminado de inmigrantes-, se diga abiertamente o, al menos se “insinúe”, que los inmigrantes estarían ocupando puestos de trabajo que nuestros compatriotas simplemente no quieren ocupar, lo cual implicaría algo así como el que estarían cesantes por propia voluntad.

Una afirmación o insinuación a la que se suma la de que tales inmigrantes serían mejores trabajadores que nuestros connacionales, llegando a absurdos tales como las de la Fundación Jesuita a Migrantes, que en su campaña de proselitismo en pro de la contratación de éstos, asevera que aportarían a la economía nacional.¡20 veces más de los gastos que le generan al Erario Nacional!

Recordemos el Chile de hace unas pocas décadas, un Chile en el que las expectativas de vida eran apenas de 60 años, en el cual sus principales problemas de salud eran la desnutrición y la tuberculosis, en que la cobertura de servicios tan básicos como el agua potable, alcantarillado, luz,  y otros, no alcanzaba al 50% de las viviendas; viviendas que en un 30% de los casos, no eran más que “mejoras” ubicadas en campamentos.

Alcanzar los niveles de desarrollo que hoy tenemos ha sido producto del esfuerzo y sacrificio de generaciones de compatriotas y de aquellos pocos inmigrantes que “apostaron” por Chile en tiempos difíciles, y es por ello que me parece inaceptable que hoy se nos denigre, afirmando o “insinuando” que los nuevos inmigrantes serían más trabajadores, responsables y productivos que nosotros. Una afirmación que por lo demás, cae por su propio peso, dado es evidente que si ello fuese cierto… sus países de origen tendrían niveles de desarrollo superiores al nuestro y, seguramente ¡serían ellos los que tendrían problemas de migración!

Roberto  Olivares Pizarro

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