Acosadores a la hoguera

Publicado el 20 abril, 2018 Por Columna de Opinión

El 14 abril, se realizó mundialmente la 2° versión de la “Marcha por la Ciencia”. En Chile, miles de personas se movilizaron en contra de la precariedad laboral y la baja inversión del Estado en investigación. En Santiago, un cántico se repitió la tarde del sábado: “En el aula y la academia, acosadores a la […]

El 14 abril, se realizó mundialmente la 2° versión de la “Marcha por la Ciencia”. En Chile, miles de personas se movilizaron en contra de la precariedad laboral y la baja inversión del Estado en investigación.

En Santiago, un cántico se repitió la tarde del sábado: “En el aula y la academia, acosadores a la hoguera” ¿Por qué este cántico resonó tan fuerte? En 2016, Conicyt dio a conocer una encuesta donde un alto porcentaje de investigadoras señalaban haber enfrentado acoso sexual en universidades.

En la misma una estudiante declaró: “Si yo denuncio, claro, es como hacer justicia y lo voy a superar, pero mato mi vida académica, una mujer que aún está pensando seguir la carrera científica, jamás denunciaría un acoso sexual” (Isónoma, 2016). Las universidades se han convertido en espacios inseguros para las mujeres y las asistentes a la marcha volvieron a gritarlo fuerte y claro. Estudiantes de la Universidad de Chile exigían en 2016 la destitución del académico Leonardo León por denuncias de acoso sexual, misma razón por la que a fines de los 90 fue sumariado en la Universidad de Valparaíso.

Muchas voces salieron en defensa del académico, incluyendo el premio nacional de historia Gabriel Salazar. A principios de este mes, León fue condenado a 9 años de prisión por un tribunal de Viña del Mar, por abusar sexualmente de su hija. Pocas universidades cuentan con protocolos contra el acoso sexual, existe temor de denunciar, estudiantes señalan la existencia de círculos de protección para acosadores.

La ley solo sanciona el acoso sexual en situaciones laborales y en menores de edad, dejando a las universitarias en un “limbo” legal. Esta semana la Universidad Austral ocupó los medios por un nuevo caso de acoso sexual. La investigación interna encontró culpable al académico denunciado y lo sancionó con su traslado a otro campus, pero sin desvincularlo, generando la molestia de la comunidad y denuncias de un círculo de protección en torno al académico.

Esto recuerda el bullado caso de Geoffrey Marcy, conocido cazador de exoplanetas de la Universidad de California, sumariado en 2015 por acosar a sus alumnas por al menos 10 años. La institución lo sancionó con la prohibición de socializar con estudiantes fuera de la universidad, pero la presión de la comunidad lo obligó a renunciar.

Al igual que en resto del mundo, las universidades chilenas siguen sin garantizar la seguridad y bienestar de sus estudiantes, es hora que el Estado se haga cargo.

Vania Figueroa Ipinza.

Académica Instituto de Ciencias de la Salud.

Universidad de O’Higgins.

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