Editorial: Extender período presidencial

Publicado el 7 marzo, 2018 Por Equipo de Corresponsales

Este martes, la Presidenta Michelle Bachelet firmó el proyecto de ley para crear una nueva Constitución. El anuncio lo realizó a través de cadena nacional la noche del lunes, donde explicó las razones de enviar estar iniciativa a solo 5 días de dejar La Moneda. Situación que generó críticas no solo de la oposición, y […]

Este martes, la Presidenta Michelle Bachelet firmó el proyecto de ley para crear una nueva Constitución. El anuncio lo realizó a través de cadena nacional la noche del lunes, donde explicó las razones de enviar estar iniciativa a solo 5 días de dejar La Moneda. Situación que generó críticas no solo de la oposición, y las que Bachelet enfrentó en la actividad diciendo que “vamos a gobernar hasta el último día”.

En medio de este anuncio, la presidenta  puso énfasis en la necesidad de ir generando liderazgos, y para ello, propuso que la duración del mandato presidencial sea de seis años sin reelección en el período siguiente, ni en los posteriores.

Un tema que ya es parte del debate del mundo político.

Para algunos, un período de seis años podría resultar beneficioso si la gestión o las políticas gubernamentales van en el sentido correcto, de desarrollo, crecimiento y bienestar para la población. Pero suele resultar complejo y demasiado extenso si las decisiones no son las adecuadas.

La opción de evitar la reelección tanto en el período siguiente como en los posteriores obligaría a generar nuevos liderazgos y potenciaría el necesario recambio en política. Especialmente cuando en Chile se ha dado el fenómeno de que desde el 2006 hasta el 2022 la presidencia será alternada entre Michelle Bachelet y Sebastián Piñera.

¿Continuar con 4 años y con reelección? Otra idea que se maneja porque entregaría la posibilidad a la ciudadanía de decidir la continuidad del gobernante o cambiar el rumbo si la gestión no ha estado dentro de las expectativas. El problema es que el primer período duraría tan solo 3 años en la práctica, ya que el mandatario entraría en una vorágine electoral, y también se podría caer en la tentación de aprobar medidas populistas que terminen  solo buscando un beneficio electoral.

Los pro y contras en la búsqueda de una fórmula que permita mejorar los resultados en la gestión de quien lidera la administración del poder político y del gobierno del país. En caso de llevarse a la práctica, estos cambios en el período presidencial no deben entenderse como la oportunidad de extender el botín del Estado para los conglomerados políticos que ostentan el poder. Muy lejos de eso, y en caso de introducir modificaciones, los cambios deben ir de la mano de resultados concretos en materia de eficiencia y eficacia en la gestión del Estado.

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