Fiebre amarilla: Sepa las razones que convierten esta enfermedad en altamente mortal

Publicado el 24 febrero, 2018 Por Equipo de Corresponsales

El virus ataca prontamente las plaquetas y provoca reacciones que difícilmente se pueden frenar, aún en centros en salud.

La fiebre amarilla es una enfermedad causada por un virus que se transmite por la picadura de mosquitos infectados, ¿en qué consiste esta enfermedad y cuál es el riesgo que representa?.

Según explica el académico de la Facultad de Medicina de la U. San Sebastián, Michele Rey, la fiebre amarilla tiene dos etapas: “La primera es un dolor muscular general y fiebre, pero la otra fase más complicada y temida es la diátesis hemorrágica”, explica.

En esta última etapa, la persona se predispone a sangrar de forma anómala, lo cual produce que se disminuya el número de plaquetas, que no se pueda coagular la sangre, además de una falla hepática fulminante lo que hace que las personas tengan sangrados nasales, por las encías e incluso pueden llegar a vomitar sangre.

El profesional acota que la enfermedad “es muchas veces letal porque el tratamiento, una vez que ya está instaurada la enfermedad, es solamente de soporte: corregir lo que está pasando, es decir, tratar de ir corrigiendo las plaquetas, si hay una falla respiratoria o los sitios de sangrado, pero se hace difícil porque los mecanismos del cuerpo de coagulación son los que están afectados, entonces cuando está instaurada la letalidad es muy alta”, explica.

El académico USS añade que la fiebre amarilla demora al menos una semana en manifestarse, por lo cual recomienda que “si hay sospecha de haber adquirido la enfermedad en una zona endémica del mosquito hay que monitorear porque no existe test de urgencia que diga en una hora tienes o no la fiebre. Acá lo principal es el seguimiento”, recalca.

Prevención

Si va a visitar un país donde existe brote endémico se recomienda a la población colocarse la vacuna contra la fiebre amarilla al menos 10 días antes de viajar. Algunos países incluso lo solicitan para permitir la entrada.

Carolina Sambuceti, académica de la Facultad de Enfermería de la USS, dice que “es difícil hacer una prevención específica cuando se trata de un proceso endémico y garantizar que la persona no se va a contagiar, si no pudo vacunarse. No obstante, hay ciertos factores y medidas que pueden reducir o disminuir la posibilidad, como la fumigación, el uso de mosquiteros y repelentes”.

Lo otro que hay que tener en cuenta es que “aquellas personas que han recibido la vacuna pero no han completado el período de entre 10 y 14 días para hacer efectiva su inmunidad, se les pide que también usen mosquiteros en las camas y en sus casas, además de repelentes”.

La académica agrega que las personas que se encuentran en zonas como Brasil o países africanos donde esta enfermedad es endémica, tienen que estar atentas “a la presencia de los primeros síntomas, aunque lamentablemente son muy parecidos a los que producen otros virus e incluso enfermedades hepáticas”.

 

La docente enfatiza que si se confirma un caso de fiebre amarilla, lo que se hace en las unidades de urgencia  “es manejar la hidratación y las posibles consecuencias que puedan aparecer producto del estado del paciente, no existe un antiviral para poder tratar la enfermedad”.

La enfermera indica que además de las medidas preventivas es esencial la vacunación la cual es un 99% efectiva, es preciso “certificar que se tiene esa condición de inmunidad antes de viajar a países que tengan condición de alerta o que se encuentren en fases endémicas”, quien han recibido la vacunación, al cabo de 30 días la inmunidad alcanza un 99%  sin requerir de refuerzos futuros”.

Noticias Relacionadas