Editorial: El intendente y el gobernador regional

Publicado el 9 febrero, 2018 Por Equipo de Corresponsales

  El próximo lunes 19 de febrero es la fecha en que –según ha transcendido-  el presidente electo Sebastián Piñera dará a conocer los nombres de subsecretarios e intendentes. Desde el hermético círculo que definirá a las nuevas autoridades han salido algunos candidatos, pero nada oficial aún. En este escenario, de nombres, carpetas y currículos, […]

 

El próximo lunes 19 de febrero es la fecha en que –según ha transcendido-  el presidente electo Sebastián Piñera dará a conocer los nombres de subsecretarios e intendentes. Desde el hermético círculo que definirá a las nuevas autoridades han salido algunos candidatos, pero nada oficial aún. En este escenario, de nombres, carpetas y currículos, sí se necesita definir con claridad el perfil de las autoridades que asumirán los  cargos de mayor relevancia desde marzo próximo.

Y en la región de O’Higgins, el cargo de intendente es el que consista mayor interés. No solo por su relevancia política sino que también porque debiera ser la antesala de una elección popular que definirá desde 2020 a esta autoridad, que pasará a llamarse gobernador regional.

Incluso, los partidos que componen Chile Vamos en O’Higgins han manifestado públicamente que el nuevo intendente debe ser de la región, desechando que sea nombrada una autoridad proveniente de Santiago o de otra zona del país.

¿Piñera escuchará los anhelos localistas? Una decisión que no está del todo clara, especialmente, porque no ha habido consenso en quien debería sentarse en el sillón de Plaza Los Héroes, luego de que el mandatario descartara a quienes ostenten cargos de elección popular.

La historia de los intendentes de la región de O’Higgins ha estado marcada por constantes cambios y breves períodos de tiempo. A modo de ejemplo, en la actual administración Bachelet hubo cuatro funcionarios en este cargo: Tres oficiales y uno subrogante que duró más de dos meses. Piñera, en su primera administración, tuvo tres: con un promedio de 16 meses cada uno.

La región mal acostumbrada a los constantes cambios, impone un primer desafío: Que la nueva autoridad pueda tener continuidad al frente del gobierno regional, y para ello se necesita un nombre de consenso al interior de Chile Vamos; que esté ajeno a las diferencias internas y que tenga capacidad de diálogo con todos los sectores. De lo contrario, está destinado a seguir los pasos de sus antecesores.

Pero además, este nombramiento podría estar muy ligado a la elección de gobernador regional de 2020. Posiblemente quien llegue al edificio de Plaza Los Héroes en marzo pueda ser candidato en dos años más.

Pero la clave de la designación es que la nueva autoridad debe tener un verdadero compromiso con la región y su desarrollo. Característica fundamental para avanzar en una serie de proyectos que son relevantes para el desarrollo de esta zona del país, y que merecen celeridad y una eficiente gestión para su éxito.

 

 

 

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