En riesgo vital se encuentra menor que cayó a piscina durante paseo del Pequeño Cottolengo

Publicado el 30 enero, 2018 Por Patricio Hernández

El niño, que padece autismo severo, se encuentra desde el pasado martes internado en el Hospital Regional.

Con coma inducido se mantiene aún el menor con autismo que el pasado martes cayó a una piscina mientras disfrutaba de un paseo del Pequeño Cottolengo. El niño se encuentra internado en el Hospital Regional de Rancagua y se encuentra en condición grave, con riesgo vital.

La información fue corroborada desde el Servicio de Pediatría del centro asistencial, donde actualmente se continúa trabajando para intentar la recuperación del menor.

“Este niño está en condición grave, con riesgo vital. En estos momentos está con un coma inducido, que es para dejar en reposo el cerebro y tenerlo con una mínima actividad para ver la posibilidad de recuperación”, explicó la jefa del servicio, Heidy Leiva.

La especialista detalló que “se realizó un electroencefalograma, que tiene mucha actividad epileptiforme. No está con muerte cerebral, pero tiene una gran actividad epileptiforme y con complejo hipovoltado, que se dan un poco más bajo de lo habitual”.

Cabe señalar que el hecho se registró luego que los menores estuvieran bañándose. Uno de los niños fue perdido de vista por sus cuidadoras, por lo que iniciaron su búsqueda, hallándolo sumergido al interior de la piscina de adultos.

Desde el Pequeño Cottolengo reconocieron el hecho y, junto con lamentar lo sucedido, explicaron que “el menor, autovalente y que presenta un autismo severo, era parte del grupo de nueve menores que asistían a paseos recreacionales que organiza el centro por el día, y que estaban al cuidado de seis funcionarios de la institución”.

Si bien el caso puede ser tratado como excepcional, lo cierto es que durante esta época del año existe mayor riesgo de que los menores puedan sufrir este tipo de accidentes, por ello la jefa de la Unidad de Pediatría del Hospital Regional recalcó que “hay que tener cauteladas las piscinas, deben estar cercadas con cierres altos, donde los niños no puedan escalar”.

En esa línea, Leiva añadió que “los niños pueden ser impredecibles, por eso hay que estar mirándolos todo el tiempo, porque basta un minuto para que el menor caiga a la piscina y no lo vean”.

En cuanto a las medidas que deben tomar los adultos en caso de este tipo de accidentes, la médico recalcó que “cuando un niño cae así, lo primero es tratar de reanimar y estabilizar donde sea posible. No se trata de salir corriendo a un sitio de atención, sino que hay que estabilizar y luego tratar de ocupar técnicas de reanimación básicas”.

 

 

 

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