Para saber y contar: Fin de una jornada

Publicado el 27 diciembre, 2017 Por Columna de Opinión

Esta es nuestra última columna del presente año, y queremos dedicarla a hacer algunos comentarios del fin de la jornada. Este 2017 que despedimos tuvo luces y sombras, fue mediocre, pero terminó iluminando el futuro del país, con el resultado de las pasadas elecciones. Lo que más celebramos en esta semana final del año, es […]

Esta es nuestra última columna del presente año, y queremos dedicarla a hacer algunos comentarios del fin de la jornada.

Este 2017 que despedimos tuvo luces y sombras, fue mediocre, pero terminó iluminando el futuro del país, con el resultado de las pasadas elecciones. Lo que más celebramos en esta semana final del año, es que el horizonte se abrió, las esperanzas renacieron, ya comenzaron a reactivarse importantes inversiones, la confianza se enseñorea y eso trae trabajo, que es la sal de la vida. Estamos cerrando el año con un crecimiento de la economía nacional de un 1,5% del PIB, lo que es de una pobreza franciscana. Con esos porcentajes no tenemos destino, salvo empantanarnos y comprometer nuestro futuro. Observen ustedes, queridos lectores, que si le restamos al paupérrimo crecimiento señalado el incremento de la población, que es un porcentaje parecido, el resultado real es cero. Esa es la triste realidad, que se deberá superar por el próximo gobierno, y no nos cabe dudas que lo logrará.

Fue un año con muchas malas noticias, y escasas buenas. Hasta la Roja de todos, con su “generación dorada”, quedó fuera del Campeonato Mundial. El precio del cobre bajó persistentemente, aunque ahora, a fines del año, comienza a subir, lo que es excelente.

Hubo empecinamiento en llevar a cabo reformas bien intencionadas, pero mal estudiadas, improvisadas, lo que se tradujo en que más del 50% del país no las comparte. Personalmente, soy claro y categórico partidario de la gratuidad en la educación, pero no me opongo a que haya establecimientos educacionales que tengan lucro, si el Estado cumple su labor constitucional de asegurarle a quienes no pueden pagarla, una educación de excelencia. El lucro no tiene nada de malo, si lleva el apellido correcto: “legítimo”. Demonizarlo es entorpecer el crecimiento nacional, y eso es un error mayúsculo.

Soy decidido partidario del reconocimiento del mérito, del esfuerzo personal, de poner empeño en lo que hacemos. Ver que una tómbola decida quiénes quedan en los mejores colegios, descartando los antecedentes académicos, me parece una torpeza sin precedentes. Nadie confía algo tan importante como la educación al azar de una tómbola.

Me entristece el rol al que han ido quedando sometidos los profesores, sin autoridad, agobiados por la indisciplina, debiendo soportar malos tratos, modales groseros, palabrotas. Es tiempo de dignificar al Magisterio Chileno, al cual tanto le debemos todos los que somos de la clase media, restituirle su autoridad, su prestigio, mejorar sus remuneraciones.

Uno de los peores resultados obtenidos este año, es la completa impunidad en que se ha dejado a los delincuentes y terroristas, al extremo que un 11% de quienes votaron por Beatriz Sánchez lo hicieron por Piñera, porque quieren trabajo y seguridad. El diputado comunista Gutiérrez los trató de “idiotas”. Esa es la democracia popular, insultar a quien no comparte sus ideales.

Amigas, amigos, el 2018 viene lleno de esperanza de superar este escenario pobre y triste de la patria. Confiemos en ello.

Les deseo a todos un muy feliz año 2018, con ventura, prosperidad y éxito.

Mario Barrientos Ossa.

Abogado.

Magíster en Derecho U. de Ch.

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