Experta advierte que chilenos confunden como “buen trabajador” a un extranjero que está siendo explotado

Publicado el 25 diciembre, 2017 Por Alex Savoy

Esto a raíz de encuesta de Cadem en la materia, que arroja una alta valoración hacia el trabajador foráneo.

La especialista en migración y académica de la Universidad de Santiago, Daisy Margarit, valora el cambio de mirada de la población nacional hacia la inmigración, lo que corrobora una encuesta de Cadem, que arroja una alta valoración hacia el trabajador foráneo.

Sin embargo la experta, enfatiza que una gran cantidad de extranjeros se insertan en trabajos precarios, sin contrato o con jornadas más extensas de lo normal, debido a la falta de regulación en la materia. “Si uno piensa que un buen empleado es quien trabaja 12 horas diarias, es porque hay un problema de aprovechamiento. Esa persona probablemente no tiene otra alternativa de empleo”, sostiene.

Cadem desarrolló un estudio llamado ‘Empresas y Migrantes”, aplicada en octubre de este año a 883 chilenos mayores de 18 años, donde se arrojó que los trabajadores nacionales tienen una positiva percepción de los trabajadores extranjeros: un 78% de los consultados consideran la experiencia como “positiva”; un 75%, declara que les gustaría que su empresa contratara a migrantes; un 68% las considera “personas trabajadoras y responsables”; y solo un 7% señala que los nacidos en Chile son mejores empleados que los foráneos.

La experta en migración y académica del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago, Daisy Margarit, apunta la presencia de estos nuevos trabajadores encuentra influido por la mayor presencia de extranjeros en Chile en puestos de trabajo, desde hospitales a almacenes. Esto, según la doctora en sociología, obliga a nuestros compatriotas a interactuar con ellos y, de esta manera, derribar ciertos prejuicios que se construían solo por desconocimiento.

Asimismo, reconoce que los migrantes, en general, llegan a mejorar su calidad de vida, enviar dinero a su familia o traérsela a Chile, lo que hace que su desempeño sea, muchas veces, superior al de los trabajadores chilenos, insiste en que “gran porcentaje de la población migrante se inserta en empleos altamente precarios y eso hace que estén expuestos a vulneraciones en sus derechos laborales. Si no se tiene regulación, van a ser mucho más susceptibles, en empleos con características más precarizadas, con muchas horas de trabajo, condiciones de descanso que no se cumplen y exigencias que no son acordes al Código del Trabajo”.

Por eso, afirma que la Dirección del Trabajo debe poner mayor énfasis en fiscalizar este tipo de situaciones irregulares, pero no solo para la población migrante sino para los trabajadores en general, tanto nacionales como extranjeros.  “Muchas veces, la fiscalización surge de situaciones dramáticas que se conocen en la prensa o a través de la denuncia de otros ciudadanos que dan cuenta de esta precarización”, lamenta. No obstante, “también hay un rol ciudadano de denuncia… A veces, la sanción social es un castigo mucho mayor que una multa”, concluye.

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