El agua que bebemos

Publicado el 7 diciembre, 2017 Por Columna de Opinión

Cada día me impacta una comprobación espeluznante. Se trata del agua que bebemos, elemental cuerpo de la naturaleza para la vida. Sin él no somos. Cada día el hervidor doméstico acumula una cantidad de residuos de distintos aspectos. En el fondo del recipiente se forman piedrecillas de no sé qué composición. Las paredes del contenedor […]

Cada día me impacta una comprobación espeluznante. Se trata del agua que bebemos, elemental cuerpo de la naturaleza para la vida. Sin él no somos.

Cada día el hervidor doméstico acumula una cantidad de residuos de distintos aspectos. En el fondo del recipiente se forman piedrecillas de no sé qué composición. Las paredes del contenedor toman un aspecto blanquecino.

Se habla de los tratamientos científicos y tecnológicos que purifican su procedencia de modo que sea inocua para el consumo humano. Cal, sales, oxalatos  y quizás qué otros minerales nocivos para el organismo estamos consumiendo a diario, sin saberlo realmente.

Si hacemos la prueba  veremos que el agua que dejamos por algunas horas en un vaso, deja en evidencia una pátina blanquecina en sus paredes. Muchas veces en las mañanas el agua tiene un aspecto, una coloración lechosa.

Seguramente la piel, el cabello, la dentadura han de estar sufriendo las consecuencias de tantos ingredientes químicos que se agregan para su ‘purificación’. Nuestras plantas en los hogares, las flores y frutales los regamos con cloro y otros químicos.

No será mejor dejarnos de tanta profilaxis hídrica y permitir que las aguas de nuestras cordilleras y ríos fluyan simplemente con la menor intervención posible. Siempre y cuando la actitud humana universal sea de verdad respetuosa, amorosa con el planeta que habitamos, y con el origen de la vida. Un cambio cultural es urgente, antes que sea demasiado tarde.

Aboguemos también por el agua libre de dueños. Carecer de ella a nivel mundial es signo de desigualdad, de pobreza. La Humanidad que somos alcanzará en los próximos años 8 mil millones de habitantes. 2100 millones de seres humanos en la actualidad no tienen acceso al agua limpia, principalmente en zonas rurales, según informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de UNICEF.

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

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