Editorial: Cómo poner fin a la cultura machista

Publicado el 29 diciembre, 2017 Por Equipo de Corresponsales

La violencia contra la mujer sigue siendo un tema pendiente en el país. Sin ir más lejos, este 2017 se registraron 36 femicidios en Chile, dos más que el año pasado. Por regiones, la Metropolitana lidera este triste indicador con 13 casos. Le siguen O’Higgins (5), Coquimbo, Maule, Biobío y Aysén (todas con tres); Valparaíso […]

La violencia contra la mujer sigue siendo un tema pendiente en el país. Sin ir más lejos, este 2017 se registraron 36 femicidios en Chile, dos más que el año pasado.

Por regiones, la Metropolitana lidera este triste indicador con 13 casos. Le siguen O’Higgins (5), Coquimbo, Maule, Biobío y Aysén (todas con tres); Valparaíso y La Araucanía (ambas con dos); y Antofagasta y Los Lagos (1).

La violencia contra las mujeres sigue siendo un problema no resuelto en la sociedad chilena. Ha habido avances en políticas públicas, pero finalmente no han sido del todo eficaces para hacernos cargos de un tema que se debe enfrentar también desde la perspectiva cultural y social.

El Estado ha avanzado, endureciendo la legislación, con políticas de prevención, de acogida y apoyo a las mujeres víctimas de violencia. Pero las cifras nos demuestra que no es suficiente, debido a la magnitud de este problema.

Hoy reconocemos el problema al interior del núcleo familiar y es ahí donde se han enfocado los esfuerzos, por ejemplo, al prevenir y denunciar la violencia intrafamiliar y endurecer las penas en casos de femicidio. Importante avance, pero que no será suficiente si no se suman esfuerzos para enfrentar una desigualdad de carácter estructural que se da en otros ámbitos de la sociedad chilena, a través de otros tipos de expresiones de violencia –no solo física- por ejemplo, en el trabajo, por nivel socioeconómico o incluso por raza o etnia.

Avanzar en leyes es un paso importante, pero las legislaciones por si solas no cambian la concepción de una sociedad que se ha legitimado durante años. La  discriminación por género y las consecuencias que genera  deben ser enfrentadas como un fenómeno social y cultural, que tiene que ver con erradicar, de una vez por todas, la cultura machista que predomina en la sociedad chilena.

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