No quiero que venga el Papa

Publicado el 7 noviembre, 2017 Por Columna de Opinión

¿A qué viene el Papa?, ¿qué pude hacer que la Iglesia chilena y sus obispos no puedan realizar? No quiero que venga el Papa porque los ánimos no están para que venga. Hay una opinión pública que no sé si es mayoritaria, pero es bastante estridente, que progresivamente ha instalado su agenda y ha hecho […]

¿A qué viene el Papa?, ¿qué pude hacer que la Iglesia chilena y sus obispos no puedan realizar?

No quiero que venga el Papa porque los ánimos no están para que venga. Hay una opinión pública que no sé si es mayoritaria, pero es bastante estridente, que progresivamente ha instalado su agenda y ha hecho una envidiable construcción lingüística de la realidad, por ejemplo, reclamar con voz engolada o por escrito, que Chile es un país laico y que las religiones no tendrían el derecho a emitir sus opiniones públicamente; lo anterior no pasa de ser una ‘patudez’ ya que en su ordenamiento jurídico no se afirma la laicidad del Estado en ninguna parte, con ignorancia o mala fe se equipara la separación de la Iglesia del Estado a haber, por arte de magia, establecido un Estado laico.

Un audaz reclamaba a fines del año pasado por los contenidos en clases de religión y pedía que se cambiaran si es que no se suprimían dichas clases, en el fondo lo que quería era censurar unas Epístolas de San pablo porque, según él, ofendían la diversidad reconocida en nuestra sociedad. Para alegar en el Tribunal Constitucional, el Gobierno se consiguió un abogado católico para defender la constitucionalidad de la ley del aborto, en sendas entrevistas explicó las razones jurídicas, aunque no morales ni religiosas, de su acción.

Además que no sólo el número de católicos ha decrecido, también su formación religiosa. Personas que al persignarse terminan chupándose el dedo, falta de pastorales vocacionales en colegios municipales, más parroquias en los barrios altos que en los pobres y los que dicen “haber estudiado en colegio de curas y monjas” y que se sienten con derecho a releer su paso por esos supuestos colegios en clave pedófila, con abusos como tradición, con bullying o si no patriarcales. Supuestos colegios católicos ya que esos exalumnos no saben que son curas los párrocos, y que las monjas son de claustro.

No tiene sentido que venga el Papa ya que la recuperación del prestigio de la iglesia debe hacerse desde aquí, paso a paso, sin prisas pero sin pausa. Será muy difícil pues deberá hacerse en medio de la ofensiva lingüística que cambia el sentido de la realidad y presenta como negativo, conservadores e inhumanos los valores de la Iglesia.

Por último, el viaje es muy caro, la jerarquía no ha hecho la pega y el mismo Papa se permitió ofender al rebaño de Osorno, por ser unos tontos que siguen a los zurdos. Plop.

Rodrigo Larraín
Académico Universidad Central

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