¿Por qué no debo esperar tener sed para tomar agua?

Publicado el 26 noviembre, 2017 Por Jaime Castañeda

La temporada estival que se avecina augura temperaturas por sobre los 30°C y si bien el consumo de agua parece algo lógico, es importante hacer de ello un hábito para evitar repercusiones en la salud.

El agua interviene en todos los procesos del organismo, teniendo un gran protagonismo en la termorregulación. Como explica Daniela Marabolí, nutricionista de la Universidad San Sebastián, “es fundamental mantener un equilibrio entre la ingesta de agua y los egresos de este nutriente, ya que la eliminación ocurre a través del aire espirado, de la orina, de las heces y en forma de sudor; generando un desequilibrio si la ingesta es deficiente”.

La nutricionista detalla que el aumento de la temperatura ambiental durante la primavera y el verano provoca una sensación intensa de calor; entonces el cuerpo elimina el “exceso de calor” en forma de sudor a través de la piel, con el objetivo de mantener la temperatura interna estable y evitar alteraciones internas. “Así, durante esta temporada hay una mayor pérdida de agua por lo que se debe asegurar la ingesta de agua para evitar complicaciones asociadas a la deshidratación como dolores de cabeza, decaimiento, aumento del trabajo cardíaco, disminución de rendimiento (físico y psicológico), boca seca, sed intensa, resequedad de la piel, entre otros”, dice Daniela Marabolí.

De esta forma, se considera que un adulto debe tener una ingesta de 2 a 2,5 litros de agua por día, y las guías alimentarias para nuestra población sugieren consumir de 6 a 8 vasos diariamente. “Sin embargo, el requerimiento es individual y varía de acuerdo a la condición de cada individuo, una persona que realiza actividad física requiere mayor cantidad de agua que un sujeto sedentario, ya que además elimina agua en forma de vapor”, aclara la nutricionista de la USS.

Lo importante es que el consumo de agua debe ser constante durante el día evitando episodios de sed, debido a que cuando esto sucede ya se inició el proceso de deshidratación, por lo que la nutricionista aconseja generar el hábito de consumir agua entre comidas, tomando dos vasos de agua antes de las comidas principales.

Y aunque lo ideal para mantenerse hidratado es el consumo de agua, sabemos que no todos gustan de su insípido sabor; por lo que Daniela Marabolí entrega algunas alternativas para consumir líquido a través de infusiones como aguas de hierbas; aguas saborizadas naturalmente con la adición de hojas de menta, pepino, rodajas de limón, jengibre; agua de la cocción de frutas, como agua de manzana o pera. “Es importante recordar que se deben evitar las bebidas gasificadas por su contenido de sodio y azúcar además de presentar un menor poder de hidratación”, concluye.

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