Editorial: ¿Cómo enfrentar la abstención?

Publicado el 4 noviembre, 2017 Por Equipo de Corresponsales

  El fantasma de la abstención ronda el proceso electoral que se llevará a cabo el próximo 19 de noviembre, donde los chilenos deben elegir al próximo presidente y a quienes los representarán en el Parlamento y en los Consejos Regionales. Los datos de los últimos comicios reflejan la dura realidad: En las municipales de […]

 

El fantasma de la abstención ronda el proceso electoral que se llevará a cabo el próximo 19 de noviembre, donde los chilenos deben elegir al próximo presidente y a quienes los representarán en el Parlamento y en los Consejos Regionales.

Los datos de los últimos comicios reflejan la dura realidad: En las municipales de 2012, la abstención llegó al 56%; en las primarias de 2013, al 77%; en la primera vuelta presidencial, al 51%; en la segunda vuelta, al 58%; y en las últimas municipales, al 94%.

Por ello, no son pocos los que buscan mecanismos para lograr que el electorado acuda en masa a las urnas a hacer efectivo su derecho cívico.

Mientras algunos proponen que vuelva el voto obligatorio, otros ejemplifican con sistemas utilizados en otros países. Especie de incentivos para que la gente vaya a las urnas. Por ejemplo, que votar sea requisito para postular a beneficios sociales, idea que incluso se discutió mientras se legislaba sobre el voto voluntario.

Para los expertos electorales, dar facilidades para ejercer este derecho es clave para aumentar la participación. Por ejemplo, a través del voto electrónico o del voto adelantado, como en Estados Unidos.

Ante este escenario, se proyecta que la abstención se tomará nuevamente la discusión política post primera vuelta y nuevamente será motivo de discusión el voto voluntario.

Pero claro está que con todo lo anterior, se está evitando poner el acento en el tema central y en la razones de por qué no es posible motivar a un gran porcentaje de chilenos. Un derecho cívico que en la práctica no se está ejerciendo, donde el desafío es volver a crear conciencia de que es un espacio clave en democracia que se debe cuidar y proteger, que no se debe desaprovechar, ya que finalmente permite dar a conocer nuestra opinión e injerir en el futuro del país.

Por ello, no habrá incentivo ni castigo efectivo si no se combate el problema de fondo: la desafección que hoy los chilenos sienten por la forma de hacer política.

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