Protección social versus delincuencia

Publicado el 26 octubre, 2017 Por Columna de Opinión

La Fundación “Paternitas”, una entidad destinada al trabajo de rehabilitación de personas que han pasado por la cárcel, señaló mediante uno de sus estudios, que “de cada 10 condenados 7 eran hijos de delincuentes” es decir la prueba más concreta del círculo de fenómeno delictual. Por otra parte, doña Doris Cooper, socióloga y criminóloga de […]

La Fundación “Paternitas”, una entidad destinada al trabajo de rehabilitación de personas que han pasado por la cárcel, señaló mediante uno de sus estudios, que “de cada 10 condenados 7 eran hijos de delincuentes” es decir la prueba más concreta del círculo de fenómeno delictual.

Por otra parte, doña Doris Cooper, socióloga y criminóloga de la Universidad de Chile al respecto sostiene que “La relación entre padres y delincuencia es bastante escasa según los estudios científicos que he hecho. Solamente el 8% de los condenados y de los jóvenes con problemas con la justicia han tenido padres o madres relacionados con la delincuencia, ya sean ladrones o traficantes de drogas…”

La discusión no es menor, de dónde proviene o se genera la delincuencia en el país, la región y nuestra comuna, puede ser un dato fundamental para comprender el fenómeno si se quiere realmente enfrentarlo en serio y sin demagogias.

En esta oportunidad me quedaré con la opinión de Cooper. Nuestra VI Región tiene a esta fecha la (escalofriante) cantidad de 2.100 adultos encarcelados y 30 niños en el CIP CRC de Graneros, y es verdad, no tenemos ningún estudio que avale que el 70% de ellos sean hijos de delincuentes.

¿Por qué? 

Según Cooper el origen de la delincuencia común no se aprende de los padres sino que surge de la llamada Economía Informal Alternativa e Ilegal, que consiste en un sistema que opera al margen de todo lo establecido. “Esto funciona paralelamente a la economía formal, en la cual se van insertando en la actualidad niños y jóvenes. Tiene que ver con la marginación, la falta de acceso a la estructura de oportunidad, con padres y madres desempleados. Incluso muchos niños no se pueden levantar de la cama porque no tienen ni ropa”.

Permítame ahora el siguiente ejercicio: Chile y El Salvador son los países con mayores índices de encarcelados en la región. El Salvador un país pobre y convulsionado nos enseñó una lección valiosa. En materia de delincuencia, la mano dura. La tolerancia cero y la represión NO SIRVEN, es más, empeoran el fenómeno. Un estudio de Bernardo Kliksberg “Mitos y Realidades sobre la Criminalidad en América Latina” señala que en El Salvador se trató de encarar el crecimiento de las pandillas juveniles, con leyes Mano Dura en 2003 y leyes Supermano Dura en agosto de 2004. Sin embargo, el número de homicidios siguió creciendo todo el tiempo”. En algunas cárceles se produjeron masacres y en ellas las pandillas adoptaron estructuras nacionales y organizadas con liderazgos firmes y mucho más violentos.

Alberto Ortega Jirón.

Defensor Regional de O’Higgins.

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