Crisis de confianza: ¿Y si partimos por nosotros mismos?

Publicado el 28 octubre, 2017 Por Columna de Opinión

La política, en este último tiempo, nos ha defraudado mucho y hay desilusión y desesperanza en una gran masa de votantes. Criticamos a los políticos que nos gobiernan por hacerse favores entre sí y servirse del sistema y no servir a la gente. Ahora bien, yo me detendría a pensar que realmente la situación es […]

La política, en este último tiempo, nos ha defraudado mucho y hay desilusión y desesperanza en una gran masa de votantes. Criticamos a los políticos que nos gobiernan por hacerse favores entre sí y servirse del sistema y no servir a la gente. Ahora bien, yo me detendría a pensar que realmente la situación es más generalizada que esto y me toca a mí, y me sorprende, el encontrarme con muchos ciudadanos que esperan favores de mi parte tras mí presentación como candidata. Entonces ¿de qué estamos hablando? ¡Cómo vamos a criticar algo que hacemos nosotros mismos! Ruego yo a todos los votantes que revisen estos conceptos, porque estamos haciendo del populismo o clientelismo una costumbre muy nefasta para todos, para el país entero, para nuestro futuro como nación y en donde se aleja la posibilidad de desarrollo. No podemos supeditar el voto a quien me da el mejor regalo, o muchos regalos de todos, para aprovechar la ocasión, porque avalamos lo que criticamos y tendremos políticos que podrían hacer de este estilo un manejo hacia arriba y hacia abajo, o sea con sus votantes y con contratos en monopolios y favores personales, familiares y entre sus amigos. Sería su firma de funcionamiento.
Los ciudadanos tenemos que pensar que hay muchos buenos políticos de varios colores que quieren trabajar efectivamente por mejorar nuestro país y, a la vez, tenemos que empoderarnos cada uno de nosotros, con mucho diálogo para aprender de los demás y hacernos escuchar en nuestros planteamientos, los que no tienen que quedar solo en la crítica, que es mucha y fácil, sino que hay que atreverse a hacer propuestas. Todos tenemos una mente maravillosa, atrevámonos a usarla y hagámonos responsables de cómo va nuestro mundo.
Si tenemos un problema y esperamos una pronta solución, no podemos pasar a llevar al resto para conseguirlo y me refiero, por ejemplo, a problemas planteados como las de listas de espera para cirugías. Si solicitamos, como un favor a un candidato o a un político en ejercicio que se adelante mi hora, será a costa de otra persona. Estamos quitándole a alguien más su lugar, sin importarnos todo lo que ha tenido que esperar y cómo está su salud, por lo que este sería un “favor” a costa de pisar a otros, así como otros muchos ejemplos que he ido viendo estos días. Los diputados y senadores deberían estar para hacer leyes y no para solucionar problemas puntuales que las asistentes sociales bien relacionadas tendrían que hacer en el sistema que tenemos. Me sorprende el uso que le damos a nuestros políticos. Estos favores personales son populismo, son usar al gobierno de soluciones-regalos como si fuesen viejos pascueros donde le pedimos lo que queremos y no en sus funciones de árbitros del partido de fútbol de la vida, en donde el juego de mi vida lo hago yo con mi capacidad, mi creatividad, mi esfuerzo.

 

Dra. Catherine Fieldhouse

Candidata a diputada distrito 15.

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