Ex alumno publica cruda carta sobre la serie de casos de abusos sexuales cometidos por Hermanos Maristas

Publicado el 13 septiembre, 2017 Por Equipo de Corresponsales

"Tampoco es normal que después de años en silencio salieran los casos de abusos a la luz, y mucho menos normal es que después de haber identificado al culpable, la congregación lo blindara", señala en una parte de la misiva el ex alumno del Alonso de Ercilla.

La última semana de agosto fueron presentadas en la justicia una serie de denuncias por abuso sexual contra el Hermano Marista, Abel Pérez, quien en el 2010 habría reconocido haber abusado de 14 menores, sin embargo, hasta la mencionada fecha la Congregación no había realizado ninguna denuncia pese a haber estado en conocimiento de los hechos.

A los pocos días de hacerse de público conocimiento los abusos sexuales a menores, se sumó una nueva denuncia, esta vez contra el Hermano Luis Humberto Cornejo Silva en la fiscalía especializada en delitos sexuales Metropolitana Sur.

Los colegios administrados por la Congregación Hermanos Maristas donde se han conocido casos de abusos hasta el momento son el colegio Marcelino Champagnat de La Pintana y el Instituto Alonso de Ercilla. De este último establecimiento, un ex alumno decidió publicar una dura carta contando su experiencia en el centro educativo y señalando que cuando él estudió los rumores de abusos sexuales de parte de los hermanos siempre estuvieron presentes.

“Cuando era niño se corría el rumor que la castidad española-chilena de los Hermanos Maristas estaba en duda. Se rumoreaba que algunos de ellos tenían prácticas completamente normales basadas en la biología y los tiempos modernos, en cuanto a sexualidad se refiere (…). Y en cuanto a normalidad, me refiero a que probablemente estos docentes y directivos “castos” se apareaban con apoderadas, y me imagino que entre ellos igual podían disfrutar el placer que significa tratar de encontrar el punto G masculino” señala en la misiva publicada por The Clinic.

Matías Adonis, ex alumno del Instituto Alonso de Ercilla, agrega de manera cruda que: “Pero para estos tiempos, no es nada normal que un adulto le introduzca el pene en la boca y/o lo refriegue en el rostro y/o lo meta en un ano (hasta ese momento virgen) y/o bese con propósitos sexuales y/o amedrente con amenazas después de haber concretado lo anterior, a un púber o niño”.

“Tampoco es normal que después de años en silencio salieran los casos de abusos a la luz, y mucho menos normal es que después de haber identificado al culpable, la congregación lo blindara, se callara (como hasta ahora) y lo mande a un país vecino, como diciendo ‘aquí no pasó nada’. Pero lo más aberrante es que un profesor ‘pida orar por el alma del pedófilo’”, sostiene Adonis.

Según cuenta el ex alumno, se corría el rumor que los abusadores regalaban Súper Nintendos a “los alumnos que recibieran la bendición de la verga sagrada”, prácticas que se escondían bajo una “crianza fascista donde ser médico, ingeniero o abogado es el fin último, sin importar los medios, sin generar comunidad, con el individualismo y exitismo a flor de piel”.

“Terminé intentando aceptar que no había abusos, porque así lo decían todos; que el evidenciar tendencias autodestructivas era mi problema y culpa de nadie más; que si me hubiesen tocado los genitales no debía considerarlo anormal y tenía que mantenerme callado… hasta crecer un poco… un poco bastante… como recién ha crecido esta decena de víctimas que seguramente son muchos más“, explica.

Finalmente, señala a modo de conclusión sobre los abusos cometidos que, “el Marista hizo su pega casi de forma perfecta, quizás mejor que Colonia Dignidad, que no pudo guardar sus abusos por mucho tiempo. ¿Y por qué les fue casi tan bien? Porque sus ‘micro abusos’ que machacan desde los cómplices padres hasta las víctimas hijos, son CASI PERFECTOS”.

Noticias Relacionadas