En política, quien no cae resbala

Publicado el 11 agosto, 2017 Por Columna de Opinión

Se ha dicho que la política es una ciencia y, más aún, que es un arte. Desde muy antiguo se hace política. El ser humano -dijeron los ilustres griegos- es un “animal político”. Razón tuvieron con esa esencial definición, por tanto, se debe cuestionar a quien diga que no lo es. Cada día se hace […]

Se ha dicho que la política es una ciencia y, más aún, que es un arte. Desde muy antiguo se hace política. El ser humano -dijeron los ilustres griegos- es un “animal político”. Razón tuvieron con esa esencial definición, por tanto, se debe cuestionar a quien diga que no lo es.

Cada día se hace política. No es necesario ni indispensable o condición ser integrante o militante de un partido, grupo o movimiento para ejercer el oficio ciudadano.

También se dice de ella que es la madre de todas las ciencias, solvente afirmación.

Muy diversos pensadores han contribuido a precisar el mencionado concepto.

La política ha sido denostada, maltratada como actividad, también desprestigiada. Pero la política no tiene culpa de esos injustos cargos. Siempre seguirá siendo la noble ciencia u oficio universal. Quienes sí tienen culpas son aquellos personajes que por sus funestos cometidos públicos en nombre de la política la dañan cada día, generalmente arrimados a ella con intenciones reñidas con toda ética pública.

El escritor y pedagogo Luis Reissig por los años de 1940, dice bien cuando se pregunta “¿Qué es tener una política? Saber adónde se va, cómo se va y a qué se va”. Y agrega… “no basta tener una política para tener un ideal político. Un ideal político es indivisible de una moral política. Política tienen todos. Moral política, no”.

Para más reforzar el concepto y la práctica política como sociedad humana de estos tiempos, en particular en nuestro país, existen muchos ejemplos, históricamente algunos muy notables y otros… lamentables. La política no es el arte de la zancadilla, y menos ha de ser la práctica del embuste. Cuando esas nefastas prácticas suceden, quien las hace finalmente, si no cae resbala. Sucede con los medios de prensa en poder de monopolios de la información.

Otro ilustre pensador nos habló del “Analfabeto político”, fue el dramaturgo alemán Bertolt Brecht (1898 – 1956). Dice: “El peor analfabeto es el analfabeto político. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas, dependen de decisiones políticas. De su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político trapacero, granuja, corrupto y servil de las empresas nacionales e internacionales”.

 

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

Noticias Relacionadas

Editorial 7 diciembre, 2017

Editorial: El correcto uso del lenguaje

Columnas 7 diciembre, 2017

El agua que bebemos

Columnas 6 diciembre, 2017

Las claves del pacto de Bogotá

Columnas 6 diciembre, 2017

El agua que bebemos