¿Por qué deberían vacunarse los niños de 18 meses contra Hepatitis A?

Publicado el 23 julio, 2017 Por Patricio Hernández

La idea conseguiría generar una red de protección más larga a partir de la primera infancia y ahí hacer la transferencia en materia de inmunidad al resto de la población.

En Chile, la Hepatitis A es una enfermedad que se presenta en forma esporádica o estacional, pero cada cuatro o cinco años provoca brotes epidémicos y el objetivo es prevenir más contagios. Por eso, el Ministerio de Salud está evaluando implementar una vacunación nacional a niños de 18 meses durante el próximo año.

En ese sentido, Álvaro Álvarez, doctor en Farmacología y académico de la carrera de Bioquímica de la Universidad San Sebastián (USS) señala que la razón de esta inmunización “es que se ha visto que hasta el 90% de los niños se infectan con hepatitis y cerca del 80% de los casos son asintomáticos”.

El docente explicó que los niños “son el principal vector para transmitir la enfermedad en los adultos”, donde esta patología causa más estragos. Por eso, el foco de protección está puesto en la población de entre 20 y 40 años porque son los más expuestos a la enfermedad.

Además, el experto precisó que desde el año 2014 que se está aplicando esta vacuna a los niños de 18 meses, principalmente en las regiones de Arica-Parinacota, Tarapacá y en algunos sectores de la región del Bío Bío, pero ahora será una estrategia nacional.

La Hepatitis A, no causa mayores complicaciones en los menores, pero sí a jóvenes y adultos ya que pueden sufrir una insuficiencia hepática aguda y en algunos casos terminar con un trasplante de hígado.

“La protección efectiva para los niños se alcanza al mes de haber suministrado la vacuna, al desarrollar los anticuerpos necesarios para defenderse de la enfermedad y así se puede prevenir su contagio en los adultos”, sostiene el académico de la USS.

La idea es generar una red de protección más larga a partir de la primera infancia y ahí hacer la transferencia en materia de inmunidad al resto de la población.

Cuando se manifiesta la enfermedad en los adultos, aparecen síntomas como dolor en la boca del estómago producto de la inflamación del hígado, además de ictericia (tono amarillento de la piel y mucosas) fiebre, vómitos, pérdida de apetito y diarrea.

Lo más grave, dice Álvarez es que “mucha gente no sabe que está enferma hasta que se manifiesta claramente la patología semanas después y en el caso de los adultos mayores la situación es muy peligrosa porque puede derivar en una insuficiencia hepática que podría causar su muerte”.

Álvarez recalca que la vacunación y las conductas de higiene personal son fundamentales para prevenir esta enfermedad. Esto último a través de medidas como el correcto lavado de manos para la manipulación de alimentos y la eliminación adecuada de heces y aguas servidas a través del sistema de alcantarillado.

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