Carta al director: Un cupo a la suerte  

Publicado el 17 junio, 2017 Por Cartas al Director

  Señor director: En las últimas semanas hemos sido testigos de un fenómeno que, quizás, desde ahora se hará cada vez más recurrente en el contexto de la educación escolar pública: las extensas filas, esperas y tensos sorteos para definir qué niños podrán ingresar a un determinado establecimiento. Si bien la dinámica de la admisión […]

 

Señor director:

En las últimas semanas hemos sido testigos de un fenómeno que, quizás, desde ahora se hará cada vez más recurrente en el contexto de la educación escolar pública: las extensas filas, esperas y tensos sorteos para definir qué niños podrán ingresar a un determinado establecimiento.

Si bien la dinámica de la admisión por sorteo aún no ha sido implementada para el sistema público, de acuerdo a la Ley de Inclusión, el fenómeno actual puede ofrecer un anticipo de un problema que es necesario abordar y resolver con urgencia, y que consiste en la calidad de la educación escolar y su evidente disparidad.

Si hay quienes están dispuestos a pasar en vela noches de frío por obtener un número para el sorteo que les permitirá optar a un cupo en cierto colegio, es porque están conscientes de que estudiar en una escuela o en otra no da lo mismo. Y eso no puede quedar al arbitrio de la suerte.

La propuesta de la tómbola para garantizar igualdad de oportunidades sólo podría funcionar si la calidad del sistema educacional fuera parejo y homogéneo; si lo que estuviera en juego fuera sólo nominal y geo-referencial. Pero actualmente no es así. Existiendo evidentes diferencias entre la calidad de uno y otro colegio, el sorteo acaba constituyéndose en un sistema que, si bien no discrimina en función de prejuicios académicos o socioeconómicos, sí lo hace en función de la suerte, estableciendo en su resultado, tal como en un bingo, a ganadores y perdedores.

No basta con modificar las formas, si no se atiende al fondo. La verdadera igualdad de oportunidades sólo se garantizará cuando el “premio” que ofrezca la tómbola sea igual para todos. Para eso, se requiere una reforma que, más que al sistema de distribución, se concentre verdaderamente en la educación y apunte a la calidad de sus proyectos formativos.

María Gabriela Huidobro

Decana

Facultad de Educación

Universidad Andrés Bello

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