Editorial: Con agresiones e insultos retrocedemos más de 40 años

Publicado el 18 Mayo, 2017 Por Equipo de Corresponsales

  Nadie podía presagiar el incómodo momento que vivió esta semana el candidato presidencial de Evopoli, Felipe Kast.   Luego de participar en una actividad en el Parque Bustamante fue duramente increpado por un grupo cercano a las 10 personas, su chofer fue agredido y el vehículo en que viajaba resultó con daños. La situación es […]

 

Nadie podía presagiar el incómodo momento que vivió esta semana el candidato presidencial de Evopoli, Felipe Kast.   Luego de participar en una actividad en el Parque Bustamante fue duramente increpado por un grupo cercano a las 10 personas, su chofer fue agredido y el vehículo en que viajaba resultó con daños.

La situación es preocupante desde el punto de vista que se mire y bajo el cristal de cualquier color político, por ello fue transversalmente condenada.

La agresión que sufrió el candidato de Evopoli no debe ser pasada por alto. Hace unos días, un empresario se extralimitó e insultó al senador Guido Girardi arriba de un avión. Otra situación compleja. Aunque pudiesen parecer hechos aislados, nada garantiza que no se repetirán, y no solo contra un político.

No se trata de generalizar, pero sí hacer hincapié en la forma en que la sociedad está enfrentando las diferencias. No se puede desconocer que existe un descontento social, una desilusión hacia el mundo político –especialmente de las nuevas generaciones- pero nada justifica que esas diferencias se resuelvan con golpes y agresiones de cualquier tipo.

Pueden existir opiniones distintas, discrepancias ideológicas e incluso diferencias en las propuestas para enfrentar temas de interés nacional. Pero las ideas se deben expresar con respeto. En Chile existen espacios para demostrar disconformidad, rechazo hacia alguna idea, personaje o posición política. La sociedad chilena se ganó ese espacio y debemos cuidarlo. La violencia o la agresión no deben ganarle a la opción de debatir o discutir con argumentos, de forma seria y responsable. La democracia se sustenta en esos pilares. Darles paso a estas formas de violencia o agresión es retroceder más de 40 años.

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