Comentario jurídico: Los distritos uninominales

Publicado el 18 Mayo, 2017 Por Columna de Opinión

En pasados comentarios nos referimos a la conveniencia de ir hacia un Congreso Nacional unicameral, es decir, refundir la actual Cámara de Diputados y el Senado en una sola asamblea legislativa. El paso siguiente es elegir a los miembros de dicha asamblea única mediante distritos uninominales, cambiando radicalmente el esquema actual. El mencionado sistema consiste […]

En pasados comentarios nos referimos a la conveniencia de ir hacia un Congreso Nacional unicameral, es decir, refundir la actual Cámara de Diputados y el Senado en una sola asamblea legislativa.
El paso siguiente es elegir a los miembros de dicha asamblea única mediante distritos uninominales, cambiando radicalmente el esquema actual.
El mencionado sistema consiste en dividir el país en tantos distritos cuantos cargos se contemplan en el Poder Legislativo, y elegir un solo diputado en cada uno de ellos.
Al obrar del modo señalado, pueden presentarse como candidatos todos los que lo deseen, sean apoyados por partidos, sea mediante la recolección de un número de firmas, igualando de modo completo a los miembros de partidos con los independientes, lo que es un anhelo de muchos años, incumplido aún.
En este sistema no se necesitan pactos electorales, no se usa la calculadora para determinar cifras repartidoras, ni se eligen diputados por arrastre, a veces con un número insignificante de votos.
Simplemente, el que obtiene más sufragios, es elegido y representa al distrito. Más aún, se puede considerar que el electo lo sea por mayoría absoluta, y que si ninguno la obtiene, se haga una segunda vuelta entre las dos primeras mayorías.
Con este sistema, se obtienen numerosos resultados positivos para el país, a saber: el primero, no se necesita ser miembro de un partido, ni tener tutores, cualquiera puede postularse; el segundo, se elige al que obtiene más votos, simplemente, de modo transparente; el tercero, iguala a miembros de partidos y a independientes; el cuarto, se obtiene un Parlamento sólido, con personas elegidas por sus conciudadanos libremente.
Si alguien piensa que lo dicho antes es una novedad, lo sacamos de inmediato del error. En el sistema parlamentario inglés se usa desde hace largos años, con reiterado éxito. Y nadie puede poner en duda la legitimidad y carácter ejemplar de la Cámara de los Comunes. Y en Chile, se usa actualmente para elegir a los alcaldes, que van en listas unipersonales. Se trata de extender a los parlamentarios un sistema ya usado para los alcaldes.
A lo anterior cabe agregar el principio de no reelección, en mérito de lo cual, terminado el período para el cual fue electo, le agradecemos al diputado su gestión, le palmeamos la espalda y lo volvemos a su casa, a servir a la patria en otras labores. La rotación del Parlamento es la mejor manera de sacudir la modorra, traer ideas refrescantes, eliminar una añeja clase política, y evitar rutinarios políticos pegados con cola a la silla curul, sin poder sacarlos, anquilosando la política.
Estimados contertulios, si estamos en un proceso constituyente, ¡hagamos cosas novedosas!, no nos quedemos pegados en lo mismo de siempre.

Mario Barrientos Ossa.
Abogado.
Magister en Derecho U. de Ch.
mboycia@123.cl.

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