Este miércoles: ¡Hagamos un buen Censo!

Publicado el 18 abril, 2017 Por Columna de Opinión

Ese día se realizará la encuesta nacional que intentará poner fin al bochornoso espectáculo del “Mejor Censo de la historia de Chile” de 2012 que no solo significó un gasto exorbitante y desproporcionado que al final pago Moya – es decir Ud., y yo – sino que, además, representó una vergüenza internacional respecto de este […]

Ese día se realizará la encuesta nacional que intentará poner fin al bochornoso espectáculo del “Mejor Censo de la historia de Chile” de 2012 que no solo significó un gasto exorbitante y desproporcionado que al final pago Moya – es decir Ud., y yo – sino que, además, representó una vergüenza internacional respecto de este tipo de mediciones en especial si estamos, como a nuestras autoridades siempre les gusta presumir, en el selecto club de la OCDE.

Poner fin a uno de los Censos más largos de la historia – cinco años – no es una tarea fácil para ninguna autoridad o país después del desaguisado de la administración Piñera. Menos aún cuando el sistema de poder en Chile está en entredicho y con unos niveles de desaprobación solo comparables a las gráficas y estadísticas de los chistes que uno podía leer en Condorito donde siempre se exhibían unos cuadros de datos negativos que se escapaban del marco hacia abajo.

Es verdad que las instituciones – iglesia, empresariado, actores políticos y Estado –, aún las más preciadas por el chileno medio – ejército o carabineros – están puestas en tela de juicio por los síntomas de corrupción y abuso que evidencian un nivel de descrédito que solo se compara con el pus que brota de un cuerpo ya en avanzado estado de descomposición asunto sobre el cual los chilenos y chilenas tendremos que tomar una decisión definitiva pronto.

Tal estado de calamidad pública ha hecho que por primera vez desde que tengo memoria física de que estos procesos se realizan – allá por 1982 – he escuchado, ya repetidamente por redes sociales, así como en conversaciones de pasillo, haciendo alguna fila o en el bus que hay personas que como protesta no abrirán sus puertas este miércoles para entregar sus datos familiares.

Y si bien creo que el reproche es legítima al final, si tal actitud persiste y se torna masiva solo empeorará las cosas y daremos como país nuevamente un triste espectáculo ante la comunidad internacional y se profundizará el mito del Chile que solo es un iceberg surgido allá por 1992.

No hay porque negar tampoco que todo Censo tiene un lado oscuro – la obsesión del control -, pero es un ejercicio necesario para los Estados modernos que permite contar con buenos diagnósticos y datos para la elaboración de políticas públicas que luego irán en directo beneficio de la población.

También he oído cuando me ha correspondido asistir a capacitaciones para funcionarios públicos que seremos censistas la preocupación de varios por la veracidad de los datos que puedan entregarse ese día en cada hogar o vivienda. Ante esa inquietud solo debo decirles que se queden tranquilos. La probabilidad que encuesten a un parlamentario ese día es sumamente remota.

A nosotros que nos gusta ponernos la camiseta nacional o pintarse la cara con el tricolor de la bandera cada vez que juega Chile, hagamos lo mismo este miércoles: demos el ejemplo y terminemos de una vez por todas y correctamente el censo que pasará a los anales de la historia patria como el más largo, caro y extenuante de nuestra ya bicentenaria existencia como nación independiente. Hagamos por Chile, y por nosotros mismos. El bien común siempre está primero.

Edison Ortiz.

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