¿Cómo identificar si mi hijo tiene problemas de lenguaje?

Publicado el 19 Marzo, 2017 Por Equipo de Corresponsales

Es fundamental reconocer y poner atención respecto de la capacidad de comprensión.

Según los expertos, la mayoría de los niños comienzan a decir sus primeras palabras cuando han cumplido su primer año con vocablos como mamá o papá, agua, tata o tete. Pero no es raro que un infante empiece a hablar más tarde; de hecho, no hay una fecha que estipule cuando debe iniciar esta etapa aunque sí que hay periodos descritos por los especialistas que indican cuando el bebé tiene que alcanzar determinadas metas para hablar, expresarse o entender lo que le dicen otros.

Para la fonoaudióloga Juana Barrera, directora de la carrera en la Universidad San Sebastián, estos problemas se pueden advertir y van cambiando según la edad del niño. “En primer lugar es necesario descartar dificultades de audición, ya que esta es fundamental para el desarrollo del lenguaje, pues en la medida que el niño escucha lenguaje va recibiendo información y modelos lingüísticos en los que se sustenta el desarrollo”.

Luego es fundamental reconocer y poner atención respecto de la capacidad de comprensión, “particularmente en las etapas iniciales del desarrollo. Es preciso observar si el niño logra responder a requerimientos de interacción los que habitualmente se traducen en seguimiento de instrucciones”, señala la experta. En relación a este punto indica que en esta etapa inicial las habilidades comprensivas están más desarrolladas que las habilidades expresivas. Es decir, un niño comprende más de lo que es capaz de expresar.

“Por ejemplo un niño de dos años no va a poder decir ‘la pelota estaba al lado de mis zapatillas’, pero si la mamá le dice anda a buscar la pelota que está al lado de tus zapatillas, puede ejecutar esa tarea pues comprende lo que se le está solicitando, ya que logra procesar la información verbal que recibe. Entonces respecto de la expresión, es importante observar cómo avanza en la adquisición del repertorio de palabras, si logra nominar los objetos o si nombra a los miembros de su familia, entre otras cosas”, explica la fonoaudióloga.

Identificando posibles trastornos de lenguaje

Si la observación en los aspectos anteriores muestra que el niño presenta dificultades para comprender, o si avanza lentamente en la adquisición de nuevas palabras es necesario consultar con un profesional fonoaudiólogo.

Así, en etapas posteriores, en el plano de la expresión, se debe observar si sus emisiones son inteligibles o no. Juana Barrera resalta que “aquí es importante señalar que en ciertas etapas del desarrollo del lenguaje -particularmente entre los 2 y 4 años de edad- es esperable que un niño no pueda articular o ‘pronunciar’ todos los sonidos de la lengua, o que tenga dificultades para producir palabras complejas”.

De acuerdo a esto, que un niño de tres años diga “peyo” en vez de “perro” no constituye un problema pues el sonido rr es un sonido que se adquiere más tarde. También si el menor por “refrigerador” dice “figedor”, tampoco constituye en un problema pues aún está avanzando en la capacidad para producir palabras complejas. “Lo importante es que la expresión del niño sea inteligible, es decir que a pesar que aún no hay un desarrollo total de los sonidos de la lengua o de la capacidad para producir las palabras complejas se pueda entender lo que dice. Si desde el entorno se dificulta comprender lo que el niño está tratando de comunicar, esto es un indicador por el cual es necesario consultar con un especialista fonoaudiólogo”, aclara Juana Barrera.

Cómo se desarrollan este tipo de trastornos

La fonoaudióloga explica que se habla de un trastorno en el desarrollo del lenguaje, cuando existe un desarrollo que tiene dos características, “por un lado aparece un retraso respecto de las etapas normales de adquisición junto a una organización que se aleja de los patrones normales de organización lingüística. En general la primera sospecha se debe tener cuando aparece un desfase de tipo cronológico en la adquisición del lenguaje, pues inicialmente no podemos saber si este retraso es solo eso “un retraso” o si este ya es un primer indicador de un trastorno del lenguaje”.

Por ello, recalca la profesional, es importante que ante un niño menor a tres años, del que tengamos la impresión que presenta un retraso, se consulte tempranamente para iniciar un proceso de estimulación del lenguaje, ya que está descrito que la manera en que el niño responda a esta puede dar indicios de si se está instalando un problema mayor. “En general cuando hay solo un retraso la respuesta a la estimulación es positiva, pero la mayor resistencia a esta se observa en los trastornos del lenguaje. Lo más importante es hacer una consulta lo más precoz posible con un especialista fonoaudiólogo a fin de hacer una intervención oportuna”, concluye la académica de la USS.

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