Editorial: Atochamientos en la conurbación Rancagua-Machalí

Publicado el 16 marzo, 2017 Por Equipo de Corresponsales

  No es el primer año que ocurre. Y ya aparece como panorama habitual en la conurbación Rancagua-Machalí. Los tacos y la congestión parecen ser, lamentablemente, parte del paisaje natural en las principales arterias de ambas comunas en las horas punta. Por ello la molestia persiste entre los vecinos; y las redes sociales han sido […]

 

No es el primer año que ocurre. Y ya aparece como panorama habitual en la conurbación Rancagua-Machalí. Los tacos y la congestión parecen ser, lamentablemente, parte del paisaje natural en las principales arterias de ambas comunas en las horas punta.

Por ello la molestia persiste entre los vecinos; y las redes sociales han sido el epicentro de la indignación por una situación que, a los menos en el corto plazo, no parece cambiar.

Y mientras los vecinos esperan que los grandes proyectos estructurales avancen, como la apertura de República de Chile o la ampliación de carretera del Cobre, y vengan a solucionar parte de esta problemática, por ahora los molestos conductores llaman a una reunión pública para este fin de semana en las afueras del supermercado Tottus, ubicado en avenida San juan, en rechazo a la rutina que en las calles de Machalí deben soportar de marzo a diciembre.

La autoridad si bien intenta con medidas de contingencia tratar de paliar esta situación, las voluntades políticas no han sido suficientes para mejorar el lento tránsito de las mañanas, porque la realidad demuestra que no existen las condiciones viales para enfrentar favorablemente este aumento de vehículos en las calles.

Y mientras la autoridad apela hoy al comportamiento de los conductores, la conurbación día a día da claros signos que las dos principales vías que conectan Rancagua y Machalí necesitan de cirugías mayores y vías alternativas de salida, ya que no resisten el aumento del parque automotriz, y menos el fuerte alza de la población que, especialmente en  la comuna precordillerana, ha experimentado en los últimos 15 años. Claro está que ninguna autoridad fue capaz de proyectar en esos momentos que el boom inmobiliario necesitaría de una planificación vial adecuada, errores que hoy se visualizan con molestia y resignación en el eje de avenida San Juan-Miguel Ramírez; y en carretera del Cobre.

Atochamientos, tacos y congestión que hoy golpea con fuerza la calidad de vida de los vecinos de una comuna que hace un tiempo atrás se podía jactar –con indicadores en mano- que estaba en los primeros lugares del país como ciudad ideal para vivir.

 

 

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