Para saber y contar (CLI) El Estado de Derecho

Publicado el 18 enero, 2017 Por Mario Barrientos Ossa

El Estado es la representación jurídica de la Nación, y tiene las facultades y derechos que la Constitución le otorga. Tales facultades y derechos son los que el pueblo le delega, las restantes, pertenecen a los privados. La Carta Magna es un conjunto supremo de preceptos, dictados por el pueblo soberano, que es el constituyente, […]

El Estado es la representación jurídica de la Nación, y tiene las facultades y derechos que la Constitución le otorga. Tales facultades y derechos son los que el pueblo le delega, las restantes, pertenecen a los privados. La Carta Magna es un conjunto supremo de preceptos, dictados por el pueblo soberano, que es el constituyente, y los mandatarios, que son los órganos públicos, deben obedecer y cumplir lo que su mandante ordena, esa es su tarea esencial. El Estado existe para darle eficacia al Derecho, y para tal fin cuenta con el auxilio de la fuerza pública.

El Estado de Derecho significa que gobernantes y gobernados se someten al mandato de la ley, dentro del principio de la buena fe, de suerte que aun cuando no la compartamos, mientras se mantenga vigente, debemos acatarla. Si la ley es vulnerada, el Estado debe, entonces, aplicar la fuerza, que le pertenece exclusivamente, debe impedir todo intento de infringir el ordenamiento jurídico. La eficacia del Derecho, es decir, que la ley se cumpla realmente, es de su cargo.

Cuando el Estado no ejerce todas sus facultades en casos y situaciones especiales, no aplica la plenitud de la fuerza en ellos, cuando tolera que particulares usen la violencia armada en impunidad, deja de cumplir en su cabalidad su rol de garante del orden social. Cuando la autoridad actúa, debe entender que lo hace por mandato del pueblo, y en beneficio de toda la comunidad, no puede inhibirse de hacerlo.

En situaciones especiales, como el escenario que se observa en la Araucanía, si el Estado no ejerce todas sus facultades y grupos terroristas siguen cometiendo atentados, sin que se le ponga coto con energía, parece legítimo que las víctimas reclamen que, a su respecto, no se está cumpliendo fielmente con el Estado de Derecho. Todo ciudadano tiene derecho a dar su opinión, y merece respeto y ser oído. El que ejerce su derecho, a nadie ofende.

La autoridad merece todo el respeto de los ciudadanos, y comprensión por lo pesadas que son sus tareas, sobre todo cuando se debe ejercer la fuerza, pero ello es parte de las reglas del juego, quien acepta tales cargos, debe estar dispuesto a ejercerlos en todas las circunstancias. La ley está por encima de la voluntad personal.

¡Aún tenemos patria, ciudadanos!  Parece necesario que se aplique efectivamente la fuerza contra los actos ilícitos, que se combata con eficacia el terrorismo y la delincuencia, de lo contrario vamos hacia un Estado impotente, y eso debemos evitarlo a todo trance.

 

Mario Barrientos Ossa.

Abogado.

Magister en Derecho U. de Chile.

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