Alerta ambiental y conciencia ciudadana

Publicado el 2 junio, 2015 Por Arturo Alvarez

Por tercera vez en lo que va del año, y por segundo día consecutivo, la Intendencia decretó -para este martes 2 de junio- alerta ambiental para las 17 comunas del valle central de la Región de O’Higgins; así como también preemergencia sanitaria en Rancagua, Rengo, San Fernando y Machalí. Medida que -en lo inmediato- pretende […]

Por tercera vez en lo que va del año, y por segundo día consecutivo, la Intendencia decretó -para este martes 2 de junio- alerta ambiental para las 17 comunas del valle central de la Región de O’Higgins; así como también preemergencia sanitaria en Rancagua, Rengo, San Fernando y Machalí.

Medida que -en lo inmediato- pretende dar un respiro ante los altos índices de contaminación en la zona saturada del valle central. Y en este sentido, la implementación del PDA por MP 10 se ha transformado en el primer paso en esta lucha, ya que permite tomar algunas medidas como, por ejemplo, prohibir el uso de la leña, y suspender las clases de educación física en los colegios y las actividades deportivas masivas organizadas por el IND.

Pero ya los expertos anticipan la necesidad de contar con un instrumento de similares características producto de la contaminación por MP 2,5 que, por ahora, se enfrenta a través de la facultad de la Seremía de Salud para declarar preemergencia sanitaria en cuatro comunas de O’Higgins.

Pero ninguna de estas medidas será suficiente sin una efectiva fiscalización y una real conciencia ciudadana al respecto. El 2014, en el primer año de vigencia del PDA, las autoridades inculcaron a la población un cambio de conducta en la materia. Y para ello es clave que las familias de las 17 comuna de la zona saturada del valle central internalicen que su actuar es clave para el cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, en la compra de leña seca para calefaccionarse y respetando el no uso de este producto en días críticos.

El tema medioambiental es una conversación que ya debe estar instaurada en las familias, donde se conozcan los reales daños que produce una mala calidad del aire en las personas, especialmente en niños y adultos mayores. Y a esto se deben sumar los esfuerzos de las autoridades por seguir creando mecanismos que eviten que la calidad el aire empeore, y en este sentido, la necesidad de un PDA por MP 2,5 se vuelve clave.

Como vemos, el cuidado del medio ambiente es un esfuerzo conjunto entre autoridades y la ciudadanía. Es que ninguna labor por si sola dará los resultados esperados. Evitar que la calidad del aire siga empeorando es una materia que como sociedad, en su conjunto, debemos enfrentar.

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