El despegue del cine chileno

Publicado el 3 mayo, 2013 Por Columna de Opinión

La nominación de “No” en los Premios Oscar y el Oso de Oro obtenido por Paulina García en el prestigioso festival de cine de Berlín, dan cuenta de un fenómeno que venía insinuándose hace tiempo: la calidad del cine chileno ha logrado conquistar el reconocimiento internacional para nuestros creadores dejando inserta la marca de Chile […]

La nominación de “No” en los Premios Oscar y el Oso de Oro obtenido por Paulina García en el prestigioso festival de cine de Berlín, dan cuenta de un fenómeno que venía insinuándose hace tiempo: la calidad del cine chileno ha logrado conquistar el reconocimiento internacional para nuestros creadores dejando inserta la marca de Chile en el escenario mundial. Lejos del azar, estos resultados responden a políticas públicas que han apoyado la consolidación de una industria de pequeñas dimensiones que se ha profesionalizado gracias a recursos provistos desde el Estado, primero, con la creación del Fondo Audiovisual en 2004, y, a partir del 2010, con nuevos instrumentos para la internacionalización del sector audiovisual.

Al comienzo del gobierno del Presidente Piñera se crea el plan de internacionalización del cine chileno, donde uno de los ejes centrales ha sido el nuevo  el “Programa de apoyo para asistir a mercados internacionales”. En 2010, el programa nació en el Consejo dela Cultura con $ 100 millones cifra que se ha triplicado hasta los  $ 361 millones en 2012, y que se suma a los esfuerzos de Pro Chile que ha aumentado su aporte de $171 millones en 2010 a$ 300 millones actualmente, bajo la ejecución de la agencia Cinema Chile, en un esfuerzo público-privado de marca sectorial que ha abierto puertas de comercialización al cine nacional. Otro eje relevante ha sido la creación del “Programa de apoyo para obras seleccionadas en festivales internacionales”, un sistema de ventanilla abierta, que pasó de apoyar 9 obras el primer año a 50 en 2012 y cuyos recursos han aumentado de $40 millones a $200 millones en tres años, logrando multiplicar los reconocimientos y galardones obtenidos por nuestros cineastas en los festivales más relevantes del circuito internacional, incluyendo por primera vez en la  historia una nominación a los premios Oscar.

Todo lo anterior nos habla de un sector que ha comprendido que su apuesta debe ser abrir mercados, penetrar nuevas audiencias y diversificar su oferta, y que cuenta con profesionales cuya seriedad y talento permiten al cine nacional situarse hoy a nivel mundial.

¿Qué queda por delante? El desafío radica en abrir más aún el abanico y generar las condiciones para que Chile pueda transformarse en un polo de desarrollo cinematográfico regional competitivo con los suficientes incentivos para atraer producciones audiovisuales internacionales, que dejan recursos, impulsan la profesionalización del sector y difunden indirectamente la imagen del país.

 

Luciano Cruz-Coke

Ministro de Cultura

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