
El presidente regional del Colegio de Profesores, sostiene que la Prueba Inicia, es una forma de “medir un producto final”, más que buscar solución a una falla histórica.
Tras los resultados dados a conocer por el Ministerio de Educación de la Prueba Inicia, herramienta voluntaria que mide las capacidades de los alumnos egresados de las carreras docentes en el país, el presidente regional del Colegio de Profesores, sostiene que así como va, la educación se convertirá en una mercado que sólo medirá su producto final.
“Los resultados revelan una claridad respecto a la responsabilidad de la educación superior y que se está haciendo cargo de la formación docente, algo que ni siquiera está radicado en las personas que han seguido estas carreras o cursos, sino que definitivamente es un problema estructural, esencial, de la calidad que se ha estado entregando en las universidades», señaló Hugo Lillo.
Agregó que “ellos son egresados de estas carreras, todavía no tienen experiencia pedagógica y, por lo tanto, tenemos claro que la preocupación de los resultados globales que da la Prueba Inicia, en el fondo es un juicio muy severo al mercado de la educación que se instaló hace bastantes años. Se pretendió demostrar que era muy fácil abrir escuelas de pedagogías, porque todos sabemos que las carreras son de pizarra y lápiz, no hay costos altos para las entidades, no hay laboratorios, con dos jornadas completas de profesores se atiende a una diversidad de asignaturas, de temas, creándose un mercado temerario, audaz, irresponsable con respecto a la formación, básicamente una maquinaria de títulos”.
El dirigente gremial explicó que “frente a las alternativas que siempre hemos planteado, o hay una responsabilidad estatal por la calidad de la profesión docente y de la educación en general o simplemente nos limitamos a las leyes del mercado, las cuales nos están llevando a esto. Por supuesto que hay correcciones en el camino, por lo que también hay que saludarlas, como el aumento de los requisitos de ingreso a las carreras, algo que debe ser y que permitirá mejorar la materia prima de los estudiantes que ingresan, pero todavía queda mucho paño que cortar, en el tema de cómo funcionan en la práctica esas carreras universitarias”.
En relación a la posibilidad de instaurar esta prueba como obligatoria, el presidente regional del Colegio de Profesores, añade que “por este camino llegaremos al Simce de la educación superior, y todos sabemos las distorsiones que provoca esta prueba, porque en el fondo aparentemente cauteriza la calidad de la educación, algo que no está muy claro, ya que las entidades que forman alumnos, ya sean en la educación básica, media o en la universidad, aprenden a trabajar para el rendimiento de la prueba, lo que va atrofiando el currículum”.
Por último, Lillo manifestó que “es un despropósito enorme seguir mercantilizando la educación en Chile. Se está tratando de buscar soluciones finales de productos de control de calidad, que bajo nuestra opinión, no es bueno, creemos en la revisión de los procesos más que de los productos. Esto incidirá en que todas las universidades, las buenas o las malas, competirán en el ranking de resultados, para tratar de salir bien en esta foto, empezando a adiestrar a los alumnos para las pruebas, dedicándose hasta su práctica pedagógica a preparar exámenes, perdiendo el objetivo de estudio”.





