
Los parlamentarios oficialistas comenzarán una campaña de recolección de firmas para eliminar el impuesto específico a los combustibles.
El constante aumento que ha experimentado el precio de las bencinas, que en promedio bordea los $890 por litro en la Región, lo que se suma a la escasa eficiencia que ha mostrado el Sipco, llevó a que la totalidad de diputados de la UDI exigieran al gobierno, hace algunos días, la eliminación del impuesto específico.
En este sentido, parlamentarios oficialistas de la Región anunciaron ayer el inicio de una campaña de recolección de firmas con el objetivo de lograr que el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, se allane a la derogación de este tributo.
“Estamos en una lucha desde hace mucho tiempo, mucho antes de que fuéramos gobierno, en cuanto a que tenemos que eliminar el impuesto específico de los combustibles”, manifestó el senador Alejandro García-Huidobro, quien agregó que este tributo “perdió su sentido hace muchos años, que tiene un objetivo muy distinto al de construir las carreteras que hoy están concesionadas”.
El senador adelantó que como bancada negociarán la eliminación del impuesto específico en medio de la tramitación de la reforma tributaria que el gobierno impulsará en abril.
“Vamos a plantear que cualquier modificación al actual modelo tributario que tiene el país esté sujeto, a lo menos, a la rebaja de dos puntos o más del impuesto específico”, aclaró el parlamentario.
García-Huidobro señaló además que el gravamen “está afectando la actividad económica del país y de la clase media y de los sectores más vulnerables”.
Por su parte, el diputado por Rancagua, Issa Kort, señaló que la eliminación del impuesto específico va de la mano con una propuesta que el conglomerado enviará al Congreso y que tiene relación con que por cada litro de bencina se cancelen $1,5, y de esta forma, el Fisco siga recaudando los casi 2 mil millones de dólares por este concepto.
“Cuando queremos demandar más salud, más trabajo, más vivienda, el Estado tiene que tener más recursos, pero nosotros hemos planteado una fórmula bastante democrática”, explicó el diputado, quien aclaró que “en estos momentos, todos los que consumen combustibles, tanto kerosene, petróleo o bencinas, son las grandes empresas y ellos lo descuentan, pero el 20% restante, que son la ciudadanía y también algunos gremios, especialmente taxis colectivos y transporte escolar, no lo pueden descontar. Si todos los usuarios pagaran $1,5 por litro podríamos recaudar de sobra esos 2 mil millones de dólares que significan para el Estado y mantener nuestra política de ingreso fiscal”.






