
Raúl Guíñez, precandidato a alcalde PPD.
La participación ciudadana es la clave de la democracia, que a su vez, es el sistema político que sin duda mejor interpreta los anhelos de reconocimiento y respeto que todos los seres humanos merecen en una sociedad civilizada. Además, es el principal mecanismo de transformación pacífica y de desarrollo que el país y nuestra ciudad reclaman con urgencia.
Sin embargo, el último año, la democracia que tanto nos costó lograr luego del régimen militar, se ha visto estremecida por movilizaciones de amplios sectores ciudadanos, donde sin duda los estudiantes fueron la vanguardia, reclamando principalmente mayor participación y que las autoridades escuchen el clamor de las personas en una lista de demandas pendientes que no es menor.
Y esto ocurre en un país en el que las tasas de participación ciudadana en las elecciones han ido descendiendo significativa y sistemáticamente en los últimos años. Hasta la ley de Inscripción Automática y Voto Voluntario, había, por lo menos, cuatro millones de jóvenes que no estaban inscritos en los registros electorales, porque no creen y desconfían de “los políticos”. En Rancagua, los que no participan ascienden aproximadamente a cuarenta mil personas.
Sin duda que para el perfeccionamiento de nuestra democracia y para construir genuinamente una alternativa democrática para nuestra ciudad es imprescindible, primero, escuchar a la ciudadanía, y luego potenciar su participación.
Se trata de construir una propuesta programática y política desde los vecinos y no imponer soluciones iluminadas.
Se trata de conversar y recibir los contenidos de transformación que los ciudadanos poseen, porque son ellos los que viven –y sufren– los problemas, por lo tanto, es a ellos a los que deberemos oír.
Es un camino exigente pero necesario, que ya iniciamos recorriendo puerta a puerta las poblaciones y villas de Rancagua. Y en este trabajo ya hemos estado en las poblaciones Esperanza, Rubio, Rancagua Sur, Santa Julia, Siempre Unidos, Irene Frei, Conavicoop y los Bosques de San Francisco, además de las ferias libres de nuestra ciudad.
Vamos a seguir recorriendo las casas de nuestros vecinos para reencontrarnos con ellos, con el propósito de construir una propuesta desde abajo, desde los problemas y escribir el programa municipal para hacer de Rancagua una ciudad más democrática, más libre y más ciudadana, que recoja las demandas, pero que también dibuje las soluciones en conjunto con sus vecinos.
Rancagua tiene la oportunidad de construir su destino con más participación de sus vecinos, tiene las capacidades de sobra para dar un salto a una ciudad acorde con el rol de capital regional que ostenta.
Estamos seguros que con la ayuda de todos los vecinos podremos realmente plasmar el sueño de una ciudad para la gente, que nos enorgullezca y que entregue las herramientas para el desarrollo que todos deseamos.
Raúl Guíñez
Precandidato a alcalde PPD





