
La Región del Libertador destaca como una de las zonas productoras de uva vinífera orgánica más importante del país.
La Región del Libertador destaca como una de las zonas productoras de uva vinífera orgánica más importante del país, junto a la del Maule y algunos valles de la Metropolitana.
Según datos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), entre 2009 y 2010, el país exportó 5,3 millones de litros a Europa y 19,3 millones a Estados Unidos, lo que significa un incremento de 19% respecto de la temporada anterior.
En este sentido, una iniciativa de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura y la Universidad de Santiago (USACH), demostró que una levadura que siempre ha existido en los viñedos del país, y que nunca ha sido empleada como insumo por la industria vitivinícola, podría ser un elemento que ayudaría a mejorar la competitividad del vino orgánico nacional.
Se trata del proyecto “Selección de levaduras nativas para elaboración de vino orgánico de calidad con propiedades vitivinícolas distintivas”, ejecutado por el Departamento de Gestión Agraria de la USACH. Los resultados del trabajo fueron presentados en el marco de la Feria Agrotech-Vinitech, organizada por FISA.
La propuesta nació de la inquietud por convertir al vino orgánico chileno en una bebida más competitiva, especialmente el tinto, que es valorado por su aporte a la salud. No en vano, el consumo mundial de esta bebida alcohólica aumentó seis veces en los últimos tres años. Además, posee una mayor cantidad de moléculas antioxidantes altamente benéficas para la salud humana.
El coordinador de la iniciativa, el ingeniero agrónomo y enólogo, Oscar Bustos, señaló que los buenos resultados permitieron determinar que es posible utilizar levaduras originarias para potenciar un producto. “La levadura empleada en la vinificación, nos entregó un vino con aroma varietal y bouquet único. Esto significaría que si se utilizaran levaduras de diferentes zonas geográficas de país, la industria vitivinícola podría fabricar vinos con características organolépticas especiales e irreproducibles al producto final, para competir en el mercado internacional”.
Durante los paneles de cata que se realizaron en la Feria Agrotech-Vinitech, los vinos elaborados con cepa autóctona tuvieron mejor aceptación que los fabricados con cepas comerciales.






