Techos y equipamiento fueron destrozados.
“Nosotros lamentamos que las niñas no puedan ingresar a clases todavía porque sabemos lo que significa perder las clases, pero es una situación que están viviendo varias regiones del país”, explicó Sor Marcela Uribe.
Pero lo que realmente complica a este grupo de religiosas es que la congregación Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón carece de dinero para resolver todos estos problemas.
Desde el inicio del liceo en el año 2006 el colegio mantiene un déficit mensual de 2 millones de pesos, dinero que solventa, por ahora, la congregación. La subvención que ofrece el Estado ni siquiera cubre los gastos del profesorado, según indicó.
Financiamiento
El Liceo recibió ayuda de los colegios de la Congregación para reparar los techos, “ese es un tema casi zanjado, pero para los demás no tenemos recursos”, enfatizó la directora.
Sumado a ello, este colegio está integrado por alumnas de escasos recursos, aledañas a Rancagua, impidiendo aún más solventar los gastos de los daños. “La situación de nuestras alumnas también es límite, la mayoría tuvo problemas con sus casas o vive en sectores con daños”, argumentó.
Hay que destacar que el liceo tiene cuatro años, pero la infraestructura más de 50, por ello, no resistió a todos los embates del cataclismo.
El costo total que necesitan las hermanas de la congregación franciscana asciende a los 60 millones de pesos y para ello tienen una cuenta corriente al que se puede depositar para ayudar en parte a la dura realidad que están viviendo. La cuenta está a nombre de las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón y corresponde al 05-10166-2 del Banco Santander Santiago.

