El Liceo María Luisa Bombal no quería estudiar en el establecimiento del nororiente.
Junto a todos los docentes y la comunidad en general, la directora había reorganizado el establecimiento, ordenando salas, despejando otras para que los nuevos estudiantes se sintieran bienvenidos en la nueva locación escolar. “Incluso trabajamos días sábados para poder tener todo como corresponde”, explicó la docente.
Uno de los temas que más le duele a la directora es que muchos de los apoderados que se oponen a que sus hijos se trasladen al Liceo Santa Cruz de Triana, son vecinos del sector, por ello, no comprende la discriminación.
“Los rancaguinos hacen juicios de valor porque muchos no conocen nuestra realidad y por otro lado existe un sentimiento horrible en la comunidad hacia el sector nororiente donde está instalado nuestro liceo, haciéndonos sentir más discriminados todavía”, enfatizó la directora.
Docentes
Algunos profesores del Liceo María Luisa Bombal estaban también en desacuerdo con la medida tomada por la Corporación Municipal (Cormun) y lo manifestaron de variadas formas, con firmas, boca a boca o con sus colegas.
Esta realidad afectó a todo el profesorado, es por ello, que Pamela García, jefa de la Unidad Técnica Pedagógica UTP expresó que existe un tremendo prejuicio y estigma de la gente de Rancagua respecto de la ubicación que tiene el liceo, “porque no conocen como es el liceo, su estructura, que otorgamos una profesión a los alumnos dado su condición técnica y que apoyamos a los jóvenes que son bastantes vulnerables en el sector”.
“Como docentes les comentamos que nunca nos ha pasado nada porque la comunidad nos acoge bastante bien”, finalizó la profesora.

