Las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile tienen todas las mismas tramas y escenarios. Por ejemplo, cada uno de los canales de televisión se esfuerzan en motivarnos para que le demos preferencia a la hora de informarnos, nos prometen cobertura y creatividad, al final todo es lo mismo, si a un reportaje de una elección anterior le cambiaran la fecha y la presentaran como la del domingo pasado, pasaría sin mayor problema como actual: Los mismos reporteros, los mismos entrevistados, las mismas preguntas, las mismas respuestas, los mismos escenarios.
Al final del día todos los candidatos y conglomerados políticos se sienten ganadores, todos agradecen a sus electores, aunque hayan perdidos. Uno de los pocos políticos perdedores no cínico que yo conozco fue un antiguo candidato rancagüino a la cámara de diputados, al saber su resultado negativo exclamó sin misericordia, “Rancagüinos mal agradecidos.”
El domingo, todos sacaban cuentas alegres, o bien todos veían a sus adversarios como perdedores sin remedio. Piñera y sus adherentes se vanagloriaban de su triunfo por paliza sobre Frei, su adversario más peligroso, “14 puntos es una ventaja irremontable se repetían una y mil veces” desconociendo o acallando estratégicamente que el presidenciable de derecha sacó menos votos en esta primera vuelta (44%), que la dupla Piñera-Lavín en la primera vuelta anterior (48%). Tampoco quisieron públicamente darle mucha importancia a un dato estadístico irrefutable, si bien al candidato de la Concertación le ganaron por una ventaja de 14 puntos, no es menor el hecho que en los porcentajes de las parlamentarias están en un empate técnico de 44%. Bastaría que todos los concertacionistas se alinearan en la segunda vuelta con Frei, para que esta se convierta en una lucha voto a voto. Piñera por el momento debe estar tranquilo nervioso.
El ME-O, acompañado de una decena de cadáveres políticos, que sonreían a duras penas a su espalda, se vanagloriaba también de su 20% obtenido en las urnas, sin querer percatarse que fue usado por la derecha para restar votos al candidato de la Concertación, o bien usado por muchos partidarios de ésta para castigar momentáneamente a un conglomerado exitoso, pero que requiere de renovación.
El ME-O aún creyéndose un mesías, en lo único realista que ha hecho en este último tiempo, otorgó libertad de acción a sus adherentes para la segunda vuelta presidencial. Era imposible que tratara de dirigir esos votos, que ni si quiera pudo traspasar a sus propios candidatos a parlamentarios, pues ninguno salió elegido y sumaron en total menos de 5% de adhesión, mientras su líder obtenía 20%.
Paradojas de la política. El triunfo a lo “Pirro” del ME-O traerá como consecuencia no el abandono en masa de los parlamentarios de la Concertación a sus filas, sino el abandono paulatino de sus adherentes que volverán al conglomerado oficialista como arrepentidos hijos pródigos. Bachelet 2014 es más fuerte.
Frei más que celebrar su paso a la segunda vuelta, entró en la reflexión, en la autoevaluación y el llamado a la unidad de sus potenciales adherentes, que están ahí, pero tiene que reencantarlos para hacer la mayoría relativa que le permita asumir como el quinto gobierno de la Concertación.
La tarea no es fácil pero tampoco imposible. Si los gobiernos de la Concertación han dado estabilidad económica y política al país, si ha bajado la pobreza, y Chile a pesar de la contra propaganda de la derecha tiene los niveles más bajos de delincuencia y de corrupción de América Latina. Si es el país que esta mejor preparado para la reactivación luego de la crisis económica mundial y es admirado por otras naciones, sería una paradoja que el candidato de esta coalición de gobierno no sea elegido, si no es así, la Concertación podría decir emulando al antiguo candidato a diputado rancagüino, ”chilenos mal agradecidos”.

